És una sola mirada lo que te hace cambiar de opinión.Ésa mirada desde esos penetrantes ojos, desde ese precioso, digo precioso, iris.
Parece duro esto de vivir, con tantos altibajos, con tantas vueltas de tortilla y con tantísimos despertares. Cada uno con su tono, con su olor, con su diferente apreciación de la realidad.
Tantas despedidas que hacen difícil la adaptación a cada uno de esos nuevos despertares y tantos nuevos conceptos que te hacen un escéptico de los pies a la cabeza.
Volvamos a la mirada, que és el tema principal de esta historia.Digamos que un buen día te despiertas, desayunas, haces el vago, comes, haces más el vago, cenas.. vaya, que haces lo que se suele hacer un día de esos perros. Pero te situas en un día indicado en el calendario, y tienes ese "run run" que sólo significa que ese día sales de fiesta y que te lo vas a pasar en grande.
Sobre las 16:30h dejas de hacer el perro (que te gusta, pero que no és forma de vida) y sales de tu casa.
Después de distintas cosas que no tienen importáncia y que harían bulto en esta historia, vas con unos amigos a un supermercado (¡¿qué gran historia e?!.. esperad y vereis..), y compras unos cuantos litros de alcohol, comida y otros objetos menos relevantes.
Pasan unas 2h y entras en un coche que te llevará de viaje durante un tiempo estimado "X" y que acaba siendo "X + 1h".. cosa que suele pasar.
Pero no me voi a desviar más del fin de esta historia.
Llega un momento en que un detalle puede hacer que no te acuerdes ni de si estavas en casa haciendo el perro, estavas comprando el pan o te ibas al médico.
Y esa mirada jamás la olvidarás.




